Inauguramos Kurotel en 1982. Sin embargo, este gran proyecto ya había comenzado en la década de los 70, cuando soñábamos con un lugar donde se tratara la salud de forma preventiva, que no fuera un hospital, ni tampoco un hotel. Una idea novedosa, pero que en aquella época muchos no entendían, ni creían en ella.
Paso a paso fuimos creciendo, a medida que la gente iba comprendiendo nuestro ideal.

Durante estos casi 30 años de trabajo constante, la frase que más hemos oído de nuestros clientes es “mi vida cambió después de haber estado en el Kurotel”. Estas palabras nos emocionan y resumen nuestra idea de ser una verdadera escuela de vida, donde cada cliente pueda ejercitar hábitos más saludables y placenteros en su diario vivir.